Quinta actividad
Podcast y guión
Sobre la importancia de estudiar Humanidades (link)
Tan humano, como tú
Edna Vianey Ramos Serrano
Desconozco qué es lo que impulsa a las personas a
tomar decisiones importantes. En la mayoría de los casos, suele ser el miedo.
Miedo a morir sin vivienda digna o miedo a morir sin haber disfrutado de estar
vivo. Sea como sea, la toma de decisiones es caótica porque sucede en el
presente. Estudiar humanidades es como abrir una muñeca rusa, nunca sabes
cuándo terminará ni cuándo parar.
“Quiero ser lingüista”, dijo Petros. Un domingo a las
seis de la tarde, mientras comía las sobras del día anterior pensó en sus casi treinta
y cinco años. Estaba un poco apático y no tenía demasiados amigos, además de su
gato, su madre que lo llamaba cada dos días y el vecino del primer piso. En sus
años de estudiante, fue todo lo que se esperó de él. Se licenció en la
universidad central, en la capital. Evitó las fiestas. Su elección de carrera,
la más redituable. Una de esas en las cuales, antes de egresar los futuros
soldaditos meritocráticos llamados estudiantes, son contactados por empresarios
e instituciones gubernamentales que pelean entre sí por conseguir al pez más
gordo. Ofrecen un poco más de lo esperable y ganan, siempre.
El egresado en Letras hispánicas puede trabajar en
corrección de estilo, redacción, docencia, dentro de bibliotecas como
bibliotecario y fuera de ellas como consumidor habitual de cultura. La cultura,
la lengua, materiales identitarios reducibles a unas cuantas estancias
educativas y a su vez, a un todo del que formamos parte. Creatividad,
flexibilidad, compromiso social, empatía. Primer mandamiento, el egresado debe
de apostar a ser más de lo que dice ser.
Eso mismo vivió Petros. Tenía una buena vida, allí,
encerradito. Trabajaba a distancia, como siempre soñó. Tenía una buena vida. Ese
domingo había recibido una llamada por equivocación, no era de su madre, era de
un hombre asiático que intentaba localizar al vecino del primer piso llamado
Pedro. Un error humano, origen del destino. Petros tenía la boca llena
de comida china, naturalmente fría. Apenas descolgó el teléfono, el asiático de
nombre Lee Chow algo, comenzó a gritarle en una combinación de tagalog, inglés,
español y chino. Petros sólo reconoció palabras en inglés y algunas en español,
de los demás idiomas, se enteró gracias a un traductor online. Pasaron dos o
tres minutos cuando el chino colgó. Hace tanto que nadie le gritaba a Petros.
Le pareció casi excitante aquella interacción. El traductor no arrojaba
indicios de una pelea telefónica, eran coordenadas, colores, números, juegos
descargables para R4 y un solo nombre: Olympia.
Si vivimos de historias, ¿quién se encarga de darles
significado?, ¿por qué una historia personal es resguardada y reimpresa a
través de los siglos?, ¿el estudio del arte es ontología?, ¿aparentar para ser
o ser y disfrutar aparentar?
Obviamente, tuvo curiosidad. Buscó en internet las
coordenadas, una dirigía al estacionamiento público frente a su departamento,
la otra a un centro artístico especializado en danza contemporánea. Escalofríos
le recorrieron el cuerpo. No sabía de la existencia de un idioma llamado
tagalog hasta antes de esa llamada, mucho menos cómo se podrían relacionar las
coordenadas con videojuegos descargados ilegalmente. Además, ¿quién era
Olympia?, jamás había disfrutado tanto una comida aceitosa y fría como aquella
tarde.
La vocación se aprende, no hay mentira más cruel que afirmar
la existencia de algo innato. Si todo es arbitrario, habrá que clasificarlo
para entenderlo, ¿bajo jerarquías?, no, que eso es discriminación. Entonces, el
arte plástico se aprehende por siglos y movimientos. También la literatura y la
historia, ah, la ciencia y la cocina. Bajo estándares internacionales,
provenientes de Europa y Norteamérica, sin ningún afán desconocido. Bien común,
dicen, pero aprendamos inglés y francés para saber de qué hablan.
Petros Papadakis sintió que el corazón le explotaba.
Estaba tan emocionado que olvidó ponerse los zapatos antes de salir del
departamento. Corrió, descalzo, entre los autos para llegar lo más rápido
posible al estacionamiento prometido. Allí halló dos autos, parecían fichas de
tablero; negro y blanco. Al acercarse, el automóvil blanco aceleró hacia el
segundo piso y desapareció de su vista. “Di tu nombre”, le gritó una voz
femenina aniñada desde el automóvil negro, su acento parecía del norte
inicialmente, aunque el cierre de la última vocal apuntaba al sur. “Olympia”,
dijo Petros. Posteriormente, la ficha negra se acercó al lingüista en ascenso,
cercano ya a la diferenciación entre fonética y fonología. La ventanilla bajó
sólo lo suficiente como para que un papel doblado cuatro veces cupiera. Con ese
cuadradito celuloso, Papadakis Petros cubrió su boca y ahogó un pequeño grito, tras
leer lo que decía a continuación:
(…) -Puede que sus intenciones no fueran tan malas- murmuré -. Quizás
creyó que estaba protegiéndome de una decepción mayor.
-¿Con qué derecho?-preguntó Sammy en voz alta, dando
un puñetazo en mi escritorio. (A diferencia de mí, él se había criado en una
sociedad que no esperaba que los hijos cumplieran las expectativas de los
adultos de su familia.)-. Toda persona tiene derecho a arriesgarse a sufrir la
decepción que escoja- añadió con vehemencia-. Además, ¿qué demonios es eso de
“ser el mejor” y “no un mediocre distinguido”?.
Una señal en forma de cita, casualidades humanas o
destino. Conocía el libro del que provenía. El título de la novela era El
tío Petros y la conjetura de Goldbach (2001), iba sobre un hombre solitario
con el cuál compartía el nombre, que dedica su vida a estudiar una conjetura y
al no encontrar la respuesta, abandona su carrera. Toda intención de
merecimiento sobre sus años de trayectoria académica se vuelve ególatra. Este
personaje no sólo termina detestándose, también odia lo que hizo y abduce a su
sobrino de estudiar lo mismo que él. Afortunadamente, falla en esto último.
La práctica profesional representa, pues, un primer
escalón. El inicial. La unión del “tú” y el “yo”. Lo colectivo, tan operacional
como simbólico.
Entonces, un egresado de letras hispánicas debe de
ser:


Hola Edna. ¡Qué precioso tu guión! La verdad me encantó la forma en que lo redactaste y todo lo bello que abordaste. Felicidades.
ReplyDeleteFAAAAN de tu pluma, Edna ♡ Admiro mucho tu esfuerzo para crear esto tan bello. Mereces el 10, segurisimo. Increíble como lograste crear una historia al rededor del tema de la asignación, ¡deberías seguir adelante con tu podcast!
ReplyDelete¡Hola, Edna! ¡Qué estilo tan único tienes! La manera en lo representas es increíble; desde el primer momento me llenó de curiosidad y, ya al llegar al final, me quedé con ganas de seguir escuchando. Aplaudo tu ingenio y toda la dedicación que pusiste en el guion y el podcast. Hiciste un trabajo muymuy bello, ¡felicidades! ♡
ReplyDeleteHola!!!
ReplyDeleteEnserio me encantó la forma en que está redactado tú guion, enserio disfrute la redacción y me parece una forma muy creativa de realizar esta actividad, espero conocer más de tu trabajo algún día independientemente de la materia c:
Soy tu nueva fan c:
Hola Edna, me gustó mucho tu podcast y como esta hecho tu guion. Me parece que Letras hispánicas fue una elección excelente de carrera para ti. Saludos.
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