Segunda actividad
No puedo creer que siga aquí y que ya esté por
terminar. Durante la adolescencia me perfilé académicamente para una ingeniería
o alguna licenciatura en ciencias naturales/exactas. Habitaba el mundo lector
también, claro, las palabras leídas y desconocidas burbujeaban en mi lengua cuando
las pronunciaba mentalmente. Hacía trabajos de investigación y redacción con
entusiasmo, pero mi preparatoria no tenía talleres con perspectiva social o
artística. Era una afición para mí. Yo cursaba nueve horas de cálculo a la
semana y otras nueve de una TAE de matemáticas avanzadas. Ansiaba tener otras
conversaciones, conocer otro tipo de personas, ahondar en teorías que sólo
ubicaba y aprender idiomas. Salirme de mí misma para después volver o algo así.
Porque sabía que las ciencias son lo mío, pero no son todo lo que hay en mí. Rollo
poético, que una tiene a los dieciocho. Sí tuve miedo de escoger la
licenciatura, con todo y dichas reflexiones. Pensaba en las salidas laborales,
en la falta de contactos, en que existen personas que dependen de mí
económicamente. En fin. En el penúltimo semestre de preparatoria tomé la decisión
de estudiar Letras Hispánicas, aunque me había enterado de que existía, apenas,
dos meses antes.
Cuando comencé con la licenciatura, era pandemia,
tenía depresión y a pesar de envolverme en lecturas estimulantes, ese primer
semestre fue incierto. Procuré dedicarme plenamente a los estudios. Compleja
tarea, ya que no me percibía a mí misma como escritora, ni como humanista.
Entré a Letras porque me gustaba leer, nada más. A sabiendas de que la carrera tiene
su propio grado de rudeza y que me iba a costar esmero egresar, seguí con el
plan. Investigué más áreas de acción, me interesé por la vida y pasiones de mis
compañeros. Sobre todo, me permití conectar. Eso, el mayor regalo que me dio
Letras Hispánicas. Tuve la oportunidad de conocer más a mis compañeras, de leer
los textos que ellas trabajaban, observar cómo las pupilas de unas cuantas se
dilataban al hablar de ser docentes y sentir su emoción tras participar en
concursos literarios. Seguía siendo un mundo ajeno para mí, singularmente precioso.
Sentía que estaba sólo de visita en él. Con el tiempo entablé mi propio vínculo
con la literatura y la lingüística entre vaivenes emocionales, crisis de los
veinte, incertidumbres económicas y con una vocecita interior preguntando “¿qué
vas a hacer después?”. Y bueno, aquí estoy, en el después temido.
En el mejor de los casos, confío en que podré estudiar
algún posgrado. Ya que lleguen el momento y la oportunidad. Ambos campos de la
lengua me gustan; lingüística y literatura. Los temas de investigación que me atraen
son, en lo literario, las escritoras del siglo XIX hispanoamericano y español.
En lo lingüístico, la investigación de dialectos y lenguas segregadas. Es
verdad que mi perspectiva de la licenciatura ha cambiado, también he cambiado
yo misma. Ha sucedido más de lo que esperaba. Viví varios tipos de pérdidas dentro
de la universidad, como comunidad también dejamos atrás un campus. Sé que no
quiero salir de aquí, pagar cuentas, quejarme y autoproclamarme “realizada”. Si
antes había rollo poético, ahora hay rollo simbólico. Loquísimo. Aún con todo,
no me arrepiento de haber escogido este camino. Considero que no es tan
estrecho como pensaba. En cualquier segundo está permitido cambiar de
dirección, estudiar algo distinto, llorar o desdibujarse de lo que una misma piensa
que es. Ya no me interesa si todo esto tuvo provecho o no, porque sólo es un
curso de cinco años en donde aprendemos las bases de todo y a profundidad nada.
Es un boceto, inicial, maniobrable, flexible y tan acabado o inacabado como lo
deseemos.
Deseo cercanía, amor y gentileza, para mí y para todos
mis compañeros. Deseo para mí lo mismo que para ellos. Y sí llegará, tiene qué.

Hola Vianey, me parecen muy interesantes tus motivaciones para estudiar letras y encuentro significativo que hubieras decidido quedarte a pesar de que entraste "sólo porque te gustaba leer", me identifiqué un poco con esa parte y me gusta la visión que tienes con respecto a todo el viaje que tuviste que hacer para llegar aquí. Te deseo mucho éxito.
ReplyDeleteAgradezco las actividades como estas porque nos permiten conocer cosas que jamás nos habríamos imaginado de las personas con las que hemos compartido espacios constantemente. Fue muy interesante conocer la parte científica y matemática en ti, y es muy motivador ver cómo te conocías lo suficiente a ti misma para saber qué camino tomar. Me alegra mucho saber que, sin esperarlo, encontraste tu lugar en Letras <3
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